Familia, exs, amigos, conocidos, pretendientes, de allá y de acá.
Ineludibles compromisos, complicaciones de trabajo, las más increíbles circunstancias, viajes.
Insoportables llamadas…
Pero sobre todo fantasmas: esos que nos frustran en nuestros mejores intentos por gozarnos con las ansias de un niño, las ganas de un adolescente. Hay momentos que duelen de rabia y nos refugiamos en la comunicación para no abandonarnos a la peor suerte!
Y finalmente, casi como dudando, volvemos a esa felicidad, repetida, que no nos deja vivir por inmensa.
( Valencia, 16 de Septiembre del 2009. 18:36hrs )











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